Creí que podía soportar todo, que los golpes fuertes, aunque dejaron marcas, nunca me habían volteado, que las pruebas superadas no volverían como fantasmas que acechan día a día, sin importar los fracasos, que no me habían vencido.
Pero resulta que la rueda de la vida gira y gira, y a veces estas arriba, y otras muy abajo.
Resulta que aquellos a los que les brindas confianza, amistad, afecto, respeto, son los primeros en darse por desentendidos, los primeros que te pisan la cabeza, para escalar mas arriba, por que de otra manera no pueden subir.
Los que llegaron y tocaron a la puerta, desesperados por un solución, aquellos que no sabían que camino tomar, los que necesitaban un oído amigo, quien les secara las lágrimas, son los que ahora no contestan el teléfono, los que encontras por la calle y no se dan vuelta ni para saludar.
Esos a quienes la vida siempre les depara un constante de "buena suerte", a costilla del sufrimiento ajeno, sin importarles que su "buenaventura" es hecha en base a mentiras, de hipocresía, de banalidad.
A ellos les dedico estas palabras, y sólo estas, por que de ahora en adelante, ya no existen en mi vida, de mi memoria han desaparecido, como espuma de jabón, por un caño se han ido de ahora en mas.
Yo me vuelvo armar de los pedazos que dejaron vivos, me construyo a mi misma, con la fuerza que no tuve antes, con la experiencia que me dejaron y con los sueños que no pudieron romper, por que por mas que lo intenten, por mas daño que me hagan, la esencia que me hace latir, no la van a podar callar.
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