Vacio.

La soledad no deja de ser una coraza.
Yo no cargo máscaras, sólo me cubre una dura protección. 
Nadie me va a volver a lastimar.

El abandono es la forma de aniquilamiento más efectivo. 

¿Quién dijo que es tarde? 
Los años no dejaron de pasar y cada vez que te recuerdo, 
la angustia se instala en mi pecho. 
Me cubre de sensaciones dolorosas. 
Me inunda el alma de llagas. 

Ya no tengo historias para contar. 
Ni siquiera puedo imaginar un mañana. 
No estás.

No queda nada.

Pensé que con el tiempo este sufrimiento se adormecería, 
pero solo logro encontrarte en todo.

Hoy me traicionó un libro, una historia hermosa, 
que concluyo con un final literariamente perfecto.

Pero la vida no es así, 
al menos no la mía.

Nunca volviste. No por mí. 

La ilusión de tenerte ya no es importante,
solo quisiera saber el por qué.

El frió interno llega, a veces, 
a ser mucho más intenso que el externo. 
Muy pocas cosas me dan la sensación de que 
algo de humanidad aún sobrevive entre mis huesos.

Me cuesta respirar a esta altura. 
Los recuerdos me elevan 
al punto de sentir el vértigo de la caída. 
No quiero volver a caer, 
pero ya resulta inevitable.

El dolor de cabeza se intensifica. 
Ya ni mi cuerpo te quiere pensar. 
Me duele.

Tu vacío me duele. 

Solo quiero respirar.

Llorar no me sirve. 
Mis manos sienten el peso de mis miedos, 
y mis hombros la carga de saber que no volverás.

Sola yo y mi corazón.

La noche será eterna, 
como cada una en la que te empeñas en regresar.












2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Encontrar entre las páginas de una historia a alguien que te marco con su ausencia, es doloroso. Reconocer la cobardía propia o ajena entre las lineas que vas descubriendo, es para mí, una verdadera traición! ;)

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