El poder de las palabras...




Mucho se debe haber escrito al respecto, pero hoy al escuchar una canción, preste más atención a la letra y terminé de replantearme todo lo que en ese aspecto, yo creía saber.

“Uno es dueño de lo que dice y esclavo de lo que calla”… anunciaba la canción, y me quede recapacitando en que es más cierto de lo que, en un primer momento, pensé.


El solo hecho de invertir los términos de un cliché como rima de un tema musical, me pareció un poco pretencioso, pero a medida que el tema avanzaba la frase logró tener un sentido distinto.

Uno es esclavo de lo que calla, porque es eso lo que te oprime, lo que te nubla. En determinados momentos, hasta el entendimiento. 

El nudo en la garganta que no te deja gritar. La impotencia de tener que silenciar lo que no se sabe si se va a tolerar. 


La duda creciente que ciñe el paso del aire: si uno deja escapar todo lo que en su interior tiene, puede llegar a causar más daño, que si sigue callando. 


Tema álgido. 


Callar o gritar. 


Hoy en día, en mi vida, es todo un tema.





No hay comentarios:

Publicar un comentario